PSOE pacta con la extrema izquierda para regularizar inmigrantes ilegales por razones políticas

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En España nuevamente hay indignación total por parte de la derecha, a causa de otra medida descabellada del gobierno y sus amigos de la izquierda. En esta oportunidad, la indignación viene por otra treta que ideó el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, la cual podrá implementar, tal como lo viene haciendo desde la última construcción política que le permitió quedarse en el poder.

La maniobra de Sánchez resulta perfectamente previsible. La regularización de cerca de 600 mil inmigrantes en situación irregular —que podrán obtener permisos de residencia con relativa facilidad— no solo tiene un impacto inmediato, sino que también abre la puerta a una futura obtención de la ciudadanía. Ese eventual ensanchamiento del padrón electoral podría inclinarse a favor del actual bloque de izquierda gobernante, ya sea el PSOE, Podemos o Sumar, reforzando así su proyecto político a mediano y largo plazo.

Tal cual fue anunciado hoy, si alguien que se encuentre en el país desde diciembre del año pasado, puede certificar que estuvo al menos por cinco meses en España (ya sea mostrando un servicio de luz o un envío de dinero al exterior), se le brindarán todos los papeles para dejar de ser ilegal. Aunque sea secundario a esta instancia, lo cierto es que es una medida mala. El Estado español envía una pésima señal para los migrantes a futuro. Con esta acción se deduce que no tiene ningún sentido hacer las cosas bien, ya que las autoridades, por un lado, no aplicarán las normativas vigentes, para finalmente acortar el camino por razones políticas.

Como era de esperar, la izquierda ya puso sobre la mesa la excusa ideal para señalar a los críticos de Vox, a los que volvió a tildar de xenófobos y racistas. El argumento, hasta tiene su lectura «anti-explotación» económica.

A la hora de explicar por qué más de medio millón de inmigrantes ilegales verán solucionado su problema migratorio de la noche a la mañana, la primera plana de Podemos —que recupera la alianza con Sánchez que había perdido en lo formal por el último magro resultado electoral— aseguró que los indocumentados son explotados laboralmente. Para Irene Montero, la normalización del estatus migratorio de estos 600 mil extranjeros ilegales se convertirá —como por arte de magia— en mejores condiciones laborales para ellos.

Al utilizar la figura del Real Decreto, gracias a los apoyos conseguidos, la normativa ni siquiera se discutirá en el parlamento.

Mientras tanto, Santiago Abascal y su tropa protestan, como lo vienen haciendo desde hace años, sin poder alterar el curso de los acontecimientos. Ellos aseguran que Sánchez quiere «reemplazar» al pueblo español, al que supuestamente detesta, pero lo cierto es que el mandatario del PSOE no toma sus decisiones ni teniendo como base el amor a los trabajadores, ni en rechazo al pueblo español, como romantiza la derecha. A él no le importa nada y está dispuesto a hacer cualquier cosa para mantenerse en el poder.

Sánchez ya sabe que tiene un techo que no podrá elevar en materia de partidarios, por lo que, simplemente, aspira a ampliar la base electoral, para conseguir nuevas mayorías a futuro. Desde Vox ya plantearon la iniciativa como una especie de «fraude electoral», que lo es, pero no del tipo que puedan denunciar para alterar un resultado electoral.

Hace tiempo que el mandatario español está dispuesto a hacer cualquier cosa y como respuesta la indignación no parece ser la mejor idea.

Fuente: PanamPost

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