Honduras acude a las urnas bajo la influencia de Trump y la posibilidad de expulsar a la izquierda del poder

ACTUALIDAD Edgardo Pinell*
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Nunca antes un proceso electoral en Honduras había generado tanto interés internacional como ahora. La presidencia del país centroamericano se ha convertido en una plaza disputada entre la derecha internacional, encabezada por el presidente Donald Trump, y por la agonizante izquierda chavista.

Más de seis millones de hondureños podrán votar este domingo para elegir a quien sucederá a la presidenta Xiomara Castro para el período presidencial 2026-2030. Además se elegirán a tres designados presidenciales (vicepresidentes), 298 alcaldías municipales, 128 diputados al Parlamento local y 20 al Parlamento Centroamericano.

La presidenta izquierdista y más aún su posible sucesora Rixi Moncada tienen una estrecha cercanía a la dictadura de Nicolás Maduro, mientras Honduras, por su posición geográfica, su economía exportadora de materias primas y su dependencia a las remesas enviadas desde el exterior busca reposicionarse con Estados Unidos.

Las remesas de los millones de salvadoreños, hondureños, guatemaltecos y dominicanos que viven en el país norteamericano llegan a representar más del 25 % del producto interior bruto (PIB), como es el caso de Honduras.

El partido oficialista Libre aspira a un segundo período de Gobierno consecutivo con la exministra de Defensa Moncada, el Partido Liberal con Salvador Nasralla, quien por tercera vez busca la presidencia, y el opositor Partido Nacional con Nasry Asfura, quien lo intenta por segunda ocasión, esta vez apoyado por el presidente Trump, quien el miércoles y el viernes pidió a los hondureños que voten por él.

La entrada en escena de Trump
Asfura es el «único verdadero amigo de la libertad en Honduras», expresó el mandatario estadounidense en su cuenta social Truth Social en donde también agregó que podrían «trabajar juntos para luchar contra los narcocomunistas» en referencia al dictador venezolano Nicolás Maduro.

«Normalmente, la gente inteligente de Honduras la rechazaría [a Rixi Moncada] y elegiría a Tito Asfura, pero los comunistas intentan engañar al pueblo presentando a un tercer candidato, Salvador Nasralla. Nasralla no es amigo de la libertad. Casi comunista, ayudó a Xiomara Castro presentándose como su vicepresidente. Ganó y ayudó a Castro a ganar. Luego renunció y ahora finge ser anticomunista solo para dividir el voto de Asfura» señaló Trump.

Por su parte, el vicecanciller hondureño, Gerardo Torres, tildó de «opinión muy personal» las afirmaciones de Trump sobre la candidata presidencial del partido oficialista y habló de las buenas relaciones internacionales del Gobierno saliente de la presidenta Castro.

Sin embargo Trump sentencio: «No puedo colaborar con Moncada y los comunistas, y Nasralla no es un aliado confiable para la libertad, y no se puede confiar en él. ¡Espero que el pueblo de Honduras vote por la libertad y la democracia, y elija a Tito Asfura como presidente!».

La sombra del fraude
Por otro lado, el proceso afronta denuncias de fraude entre el oficialismo y la oposición por la presunta intromisión de la Fiscalía al abrir investigaciones contra altas autoridades electorales o por la supuesta injerencia de las Fuerzas Armadas.

La Iniciativa Democrática de España y las Américas (Grupo IDEA), de 32 exjefes de Estado y de gobierno, denunció en un comunicado que, ante los comicios de este domingo en Honduras, «están siendo víctimas de amenazas funcionarios electorales», y hay «acusaciones contra los magistrados del Tribunal de Justicia Electoral».

Entre los exmandatarios firmantes están José María Aznar, la costarricense Laura Chinchilla, el colombiano Álvaro Uribe, el mexicano Vicente Fox, el argentino Mauricio Macri, el uruguayo Luis Alberto Lacalle, el ecuatoriano Guillermo Laso y el boliviano Jorge Tuto Quiroga.

Este pronunciamiento se suma al del subsecretario de Estado de Estados Unidos, Christopher Landau, quien instó el martes a la Organización de los Estados Americanos (OEA) a exigir un proceso electoral libre de intimidación, fraude e injerencia política en Honduras.

Honduras y el comunismo chino
E septiembre pasado, ya en medio de la campaña electoral, el Departamento de Estado anunció la restricción del acceso a visados estadounidenses a los ciudadanos de América Central «que se encuentren en países centroamericanos y actúen intencionadamente en nombre del Partido Comunista Chino».

«También estamos tomando medidas para imponer estas restricciones de visado en virtud de esta nueva política a varios ciudadanos centroamericanos que hayan participado anteriormente en este tipo de actividades», dijo entonces el secretario de Estado, Marco Rubio.

Rubio ya había anunciado en junio pasado la cancelación de visas a varios funcionarios de gobiernos centroamericanos que colaboraban con las misiones médicas cubanas.

*Para El Debate

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