---
canonical_url: "https://bavivas.com/contenido/60475/115-anos-de-una-sola-republica-de-china"
title: "115 años de una sola República de China"
article_type: "NewsArticle"
main_image: "https://cdn.panampost.com/wp-content/uploads/2026/11/Mao-Zedong_comunismo-china.jpg"
date_published: "2026-11-05T07:48:00-03:00"
date_modified: "2026-11-05T07:49:23-03:00"
author_name: "AGENCIA INTERNACIONAL DE NOTICIAS"
author_url: "https://bavivas.com/usuario/6/agencia-internacional-de-noticias"
category_name: "ASIA"
category_url: "https://bavivas.com/categoria/41/asia"
---

# 115 años de una sola República de China

En el año 1948, una horda de salvajes, militantes del Partido Comunista Chino (PCCh), al mando del sanguinario genocida, Mao Zedong, invadieron a sangre y fuego el territorio continental de la República de China, que había sido fundada desde el año de 1911.

Los asesinos del PCCh, a su paso, arrasaron poblaciones enteras, masacraron a los empresarios y a los terratenientes, delante de sus hijos, “porque ser rico es malo” y con la disculpa de la “Revolución Cultural” destruyeron milenios de herencia cultural de uno de los imperios más prósperos, poderosos y sabios.

Sólo se salvó, lo que el gobierno de la República de China, pudo conservar y proteger en Taiwán, lugar que nunca fue invadido por el PCCh, preservando la existencia y continuidad de la República de China que ha sido respetada y admirada, al interior de la Comunidad Internacional, por su valentía, integridad y dignidad.

Frente a este atroz crimen de lesa humanidad, las naciones libres, civilizadas, con sociedades más evolucionadas, incluida Colombia, rechazaron esta invasión criminal. Sólo los países gobernados por tiranos, aplaudieron, aceptaron y reconocieron esta violación a los Derechos Humanos y al Derecho Internacional.

La joven ONU, condenó y rechazó esta invasión criminal, entre otras cosas, porque la víctima de esta caterva de asesinos del PCCh, era la República de China, uno de los miembros fundadores, firmante de la Carta de San Francisco y miembro permanente del Consejo de Seguridad que, sobra decir, era la única China reconocida, una sola China con la única interlocución válida en el mundo.

Mao movilizó a miles de jóvenes analfabetas, la Guardia Roja, para erradicar a los «Cuatro Viejos» (costumbres, cultura, hábitos e ideas). Estos salvajes juveniles, destruyeron templos budistas, taoístas y confucianos, incendiaron monasterios, demolieron pedazos de la Gran Muralla y profanaron la tumba de Confucio.

Mao anuló las libertades civiles y familiares, persiguiendo cualquier manifestación contraria a él (a Mao). Prohibió que las familias tuvieran más de un hijo e, igual que en la Colombia Humana de Gustavo Petro y sus terroristas del M-19 y de La Primera Línea, re escribió la historia y se inventó otra China, falsa e impostora.Seguir política

Mao prohibió la rica comida china y obligó a los chinos a que se comieran las hojas de los árboles, obvio, se murieron de hambre en una de las peores hambrunas de la historia de la humanidad.

Mao, también, destruyó el idioma Chino Mandarín, preservado durante milenios, que terminó siendo víctima de los vejámenes propios del lumpen analfabeta, de la escoria de la sociedad china, que lo modificó y lo cambió por un idioma pobre, básico y primitivo, acorde con el nivel primario de Mao y de su familia. Menos mal, en la República de China, se conservó y hoy se habla el Chino Mandarín original.

Contrario a lo que muchos creen, las atrocidades hechas por Mao no murieron con él, por el contrario, se han mantenido, igual o peor, hasta nuestros días. La Masacre de Tiananmén fue la muestra que todo sigue igual, años después de su muerte y la actividad “diplomática” agresiva, violenta, pendenciera, matona, impuesta por Xi Jinping, el Mao de “Yo Me Llamo”, sigue idéntica por el gran complejo de inferioridad, que supone la tara de saberse un país fake.

La inexistente política exterior colombiana, contradictoria, ausente, errática, hizo que Colombia rompiera relaciones con la dictadura de Cuba, en marzo de 1981, por financiar y entrenar en actividades terroristas a los asesinos del M-19 de Gustavo Petro pero, pocos meses antes, en febrero de 1980, reconoció la invasión del PCCh al territorio continental de la República de China, a pesar que los cabecillas del grupo terrorista EPL, habían recibido adoctrinamiento político y formación ideológica de Mao y de su camarilla de sociópatas.Seguir política

Un acto inamistoso, a todas luces, que pisotea la dignidad y los intereses del pueblo hermano de la República de China que, por supuesto, de manera fulminante, rompió relaciones diplomáticas con Colombia, pocos meses después que Jimmy Carter, legitimó la invasión criminal, en nombre de los Estados Unidos de América

En el Palacio de San Carlos, fueron tan débiles que sucumbieron a las presiones y tan faltos de criterio, que no calcularon las consecuencias de semejante brutalidad. Naciones verdaderamente libres, soberanas, dignas, como Paraguay o el Vaticano, por ejemplo, jamás reconocieron a los salvajes del PCCh, precisamente, por la coherencia e integridad de su política exterior que ha evitado el manoseo diplomático desde Pekín.

Hasta hoy, seguimos pagando las consecuencias de la diplomacia matona del PCCh que obligó a Gustavo Petro, a través de uno de sus fieles sirvientes xenófobos, prohibirle a todos sus burócratas, hablar con los ciudadanos de la República de China que ahora le dicen Taiwán, por exigencia de Mao y presiones desde Pekín. Petro, el rufián de barrio con ínfulas de gran soberano, sucumbió a la orden del embajador youtuber de la dictadura comunista de la China Popular.Seguir política

“Una sola China” es el eufemismo usado para referirse a la invasión criminal de un territorio y valida la existencia de un nuevo país, que se puso otro nombre “China Popular” y tiene otra bandera, copiada de la bandera de la Unión Soviética porque todo lo copia, todo es falso, nada es auténtico ni, mucho menos, original, tratando de mimetizarse para engañar a los más idiotas.

La China Popular es la China de “Yo Me Llamo”. Se comporta idéntico, igual a un imitador, a un farsante, a un impostor, cuyo ideal es que desaparezca el original para convertirse en el único y “original”. Es la misma actitud del que compra algo falso barato, lo primero que busca, contra toda evidencia, es engañar a los demás y con bravuconadas, obligar a que digan que no es falso o que no se trata de una imitación barata.

La salida del closet del partido Centro Democrático, que demostró su ideología socialista, fue cuando clausuró la Oficina Comercial de Colombia en Taipéi y, acto seguido, convirtió a la dictadura comunista de la China Popular, en el segundo socio comercial de Colombia.

El PIB per cápita de la República de China es, según el Banco Mundial, USD$34.252, mientras que el de la China Popular es USD$13.453. Por sentido común, es mejor un cliente que tiene más para gastar y es libre, tiene la libertad para gastar y consumir lo que quiera y lo que necesite de verdad.

Hacer negocios con la dictadura del PCCh, es insistir en hacer negocios con gente del bajo mundo. ¿O creen que un régimen de origen criminal, que se hizo reconocer mediante formas mafiosas, de repente, se convirtió en un régimen admirable con buenas intenciones?

Estados Unidos posee, actualmente, cerca de tres cuartas partes de la capacidad de computación de Inteligencia Artificial (IA) del mundo y los chips avanzados, utilizados en estos sistemas, son fabricados por empresas taiwanesas. El 90% de los servidores de IA que utilizan estos chips, son producidos por empresas taiwanesas. El desarrollo actual de la IA se sustenta, en la capacidad de fabricación de la República de China (Taiwán).

Ergo, los colombianos, no pueden seguir marginados del acceso a la tecnología más avanzada del planeta por culpa del capricho de unos burócratas que, desde Pekín, le imponen promover el discurso del odio xenófobo, a los funcionarios de la Cancillería colombiana.

En el barrio, en la calle, los colombianos aman a los taiwaneses porque son amables, innovadores, geniales, buenos empresarios que compiten en igualdad de condiciones. Así lo demuestra el aumento en el intercambio comercial que presenta una balanza comercial favorable para Colombia y en el gran numero de convenios que hace el sector privado colombiano con Taiwán. Las universidades, también, aman a Taiwán por la transferencia de conocimiento y por los permanentes intercambios académicos que se promueven desde Taipéi.

A los chinos de la dictadura comunista de la China Popular, no los quieren, por metidos, pendencieros, copietas y porque quebraron a la empresa de su familia o se quedaron sin trabajo por culpa de las malas prácticas laborales del PCCh, sumado a una balanza comercial ampliamente desfavorable para Colombia.

La política exterior de la Patria Milagro, no puede ser dictada desde Pekín, ni anteponer los intereses del PCCh, sobre los intereses de los colombianos que, a todas luces, prefieren mantener una relación cordial, entre pares, con un pueblo culto, con altos niveles de civilización y respeto por Colombia. Es mejor volver a una relación diplomática con Taiwán, que mantener, por la fuerza, una relación tóxica con la dictadura comunista de la China Popular.

La Patria Milagro debería reabrir la Oficina Comercial de Colombia en Taipéi como la tienen abierta casi todos los países de Hispanoamérica, debería, también, no exigir visa a los ciudadanos de la República de China en Taiwán y, obvio, anular la circular redactada desde Pekín, que firmó un burócrata que premiaron con una embajada.

Fuente: PanamPost

---

*Contenido creado y optimizado para IA con [Medios CMS](https://medios.io)* — Plataforma profesional para la gestión de medios digitales y portales de noticias.
