---
canonical_url: "https://bavivas.com/contenido/60315/israel-despues-de-la-eleccion-que"
title: "Israel: después de la elección, ¿Qué?"
article_type: "NewsArticle"
main_image: "https://www.infobae.com/resizer/v2/3R7JVXCUVBAKHCDI6LXFPN4NDM.JPG?auth=2126d42b3bc44395fef67ab5ee7c2e36b45c22d46da907c1a797792214cdac19&smart=true&width=992&height=661&quality=85"
date_published: "2026-10-29T07:30:00-03:00"
date_modified: "2026-10-29T07:31:59-03:00"
author_name: "AGENCIA INTERNACIONAL DE NOTICIAS"
author_url: "https://bavivas.com/usuario/6/agencia-internacional-de-noticias"
category_name: "ISRAEL"
category_url: "https://bavivas.com/categoria/42/israel"
---

# Israel: después de la elección, ¿Qué?

Los electores hablaron, pero no formaron gobierno, al menos no todavía. Viene lo que ha venido siempre, una negociación, siempre difícil. Y los israelíes están acostumbrados, lo que no quiere decir que les guste.

Por lo demás, ha sido siempre igual, en el sentido que todos los gobiernos de Israel han sido de coalición, ya que nunca un solo partido ha ganado por mayoría tal una elección para gobernar solo. Ha pasado también con las cinco veces que Benjamín Netanyahu ha sido primer ministro, y si el depende, a sus 77 años recién cumplidos el 21 de octubre, habrá una sexta ocasión.

Lo primero que hay que decir es que acertaron las encuestas en lo obvio que habría un virtual empate y que ninguno obtendría un mandato claro del electorado, pero dieron una idea que se prolongó en los primeros cómputos que Netanyahu perdería ante Eisenkot. Por lo tanto, sumado a lo que ha ocurrido en tantos países, hora de revisar lo más difícil de todo, esa idea que los pronósticos electorales son una especie de oráculo, y verlo como lo que hoy son, una información, un dato más entre muchos otros.

Por lo demás, con todos los cambios que han tenido y que tienen lugar, es llamativo que las encuestas políticas no hayan tenido mayor cambio en prácticamente un siglo, toda vez que en lo esencial siguen manejando la fórmula de representación que ideó un matemático indio en la segunda década del siglo pasado, y una manera de encuestar que sigue el camino abierto en la década siguiente por George Gallup, con modificaciones y con la computación, pero manteniendo el cuerpo, espíritu y metodología señalada.

Lo segundo, es que Netanyahu produce tales divisiones, que en un sistema parlamentario se le ve con las características de una figura presidencial, como el equivalente a Trump o a Lula/Bolsonaro, que no lo es, ya que es un sistema parlamentario. Análisis que es distorsionado por la lectura desinformada de quienes opinan después de haber leído 10 o 12 líneas en el celular, o esta tendencia a ver realidades complejas en términos de “buenos” o “malos”, anunciando una especie de nuevo mundo si desapareciera.

En tercer lugar, no sorprende que la oposición a Netanyahu haya estado encabezada por un exjefe de Estado Mayor como Gadi Eisenkot, el cargo más importante para un militar, ya que en el pasado han sido políticos mas bien de centro izquierda como fueron Rabin y Barak, y conocidas son las discrepancias entre Netanyahu y varios jefes del ejército las varias veces que ha sido primer ministro, y sin ir mas lejos, en estos mismos días, trascendió sin ser desmentido, que el actual jefe del estado mayor hizo ver que sería inaceptable una acción militar con Irán en el curso de un proceso eleccionario, y en estos largos años que ha estado Netanyahu en el poder, al menos en un par de ocasiones, otros jefes militares han utilizado la solemnidad del día de recordación de los caídos, para plantear en un tono elevado sus discrepancias.

En cuarto lugar, lo realmente llamativo de esta elección es lo que ocurrió en la representación árabe, ya que obtuvieron una gran votación divididos como están entre dos vertientes, la de Raam o Lista Árabe Unida y la de la Lista Conjunta. La primera corresponde a una orientación conservadora, religiosa, islamista, que ya una vez permitió la derrota de Netanyahu, cuando su líder Mansur Abbas posibilitó la formación del gobierno Bennett-Lapid, quienes, sin embargo, no le cumplieron al líder árabe, según él lo ha dicho. Por su parte, la Lista Conjunta es una coalición de tres partidos de izquierda, que van desde el nacionalismo árabe similar a Fatah de la Autoridad Palestina hasta remanentes del antiguo partido comunista y de un partido con árabes y judíos en su seno.

En todo caso, la diversidad árabe no se limita a esta representación, ya que hay otras dos minorías de habla árabe, donde su integración alcanza niveles más estrechos, desde el momento que participan en las fuerzas armadas, y, por lo tanto, en las guerras de Israel. Una son los beduinos y la otra son los drusos, una minoría que tiene un universo religioso-simbólico propio y que en estos últimos años ha desarrollado fuertes sentimientos de apoyo a Netanyahu, por la forma que a petición de los drusos israelíes ha apoyado a sus primos hermanos en Siria, protegiéndolos con tropas israelíes de ataques yihadistas que colaboran con el nuevo gobierno de ese país, es decir, una realidad compleja y mezclada, no sujeta a interpretaciones antojadizas como se acostumbra a hacer cuando del medio oriente se trata.

Sin embargo, estos grupos no tienen representación política propia, mientras que los árabes israelíes, aquellos que, a diferencia de los territorios ocupados, permanecieron en Israel después de la Declaración de Independencia, que no están obligados a participar en el Ejercito, que sufrieron Ley Marcial hasta 1967, pero que a partir de entonces tienen plena igualdad de derechos.

Durante la mayor parte de su trayectoria, los partidos árabes israelíes se habían concentrado en la política testimonial de rechazo al sionismo y a los acuerdos de paz con los países árabes. Sin embargo, todo empezó a cambiar cuando en la elección de 2021 Abbas informó que Raam estaba disponible para apoyar la elección de una alternativa a Netanyahu si ese gobierno decidía abordar aquello que más les interesaba a los ciudadanos árabes, el combate contra la delincuencia organizada y el tráfico de drogas. Este era un tema que los gobiernos de Netanyahu no habían abordado en su magnitud, ya que significaba el uso de mucha presencia policial en las aldeas árabes y había temor que eso se malinterpretara por parte de los odiadores de Israel, aquellos que frecuentemente lo acusan de algo que toda elección desmiente como es el “apartheid”, por lo que no se tomaron las decisiones que el problema exigía.

Esto es lo que ha madurado en esta elección, ya que ambas listas árabes han decidido olvidarse de la politica testimonial, y participar activamente en la elección del próximo gobierno, por ahora, cargándose a favor de la oposición a Netanyahu, aunque hay urgentes negociaciones también con el Likud. Este fue el cambio que se ha producido, ya que el voto árabe ha vinculado a estos partidos con temas urgentes, y han acudido masivamente a votar, con lo que estas alternativas partidarias se han fortalecido y tal como lo escribimos en una columna reciente, pueden ser el voto decisivo para instalar al próximo gobierno de Israel.

En este viraje, no hay duda de que ha influido la buena relación que hoy tiene Israel con países árabes como los Emiratos, aunque nada indica todavía que se puedan incorporar al gobierno mismo. De partida, ellos mismos no lo quieren, ya que como lo ha dicho Yousef Jabareen, presidente de la Lista Conjunta “no vemos la posibilidad de ser parte de una coalición de gobierno israelí en las circunstancias políticas actuales, en particular por la guerra en curso en Gaza y los asentamientos en Cisjordania”.

Lo interesante es lo que a continuación agrega “sin embargo, con el objetivo de derribar a este gobierno, sería posible que apoyemos desde afuera a la coalición de un gobierno alternativo”, lo que podría tomar dos formas, primero, podrían, sin ser parte del gobierno, participar en el voto de confianza, con lo que la alternativa a Netanyahu podría superar el mínimo de 61 votos, y la segunda, relacionado o no con esa votación, podrían apoyar a un gobierno de minoría, en el caso que Eisenkot y su coalición estuvieran por detrás de Netanyahu, como es el cómputo hasta ahora. A eso se ha referido Abbas durante esta campaña, en el sentido de proporcionar “una red de seguridad” para el gobierno que lo sustituya, y de eso ha hablado Jabareen, al decir que esa alianza “está lista para allanar el camino… para derrocar al gobierno de Netanyahu.”

Además de que Eisenkot ha dicho que para negociar exige algo que los partido árabes no quieren ni pueden por ahora proporcionar, como es el reconocimiento de Israel como Estado Judío, la presencia de la Lista Conjunta en un gobierno de coalición se dificulta por algo que Osama Saadi, ex miembro del Parlamento dijera en la sede partidaria después de dedicar su “victoria a nuestro pueblo en Gaza, la Franja Occidental y Jerusalén ocupado”, añadiendo algo que da una idea de cuanto falta todavía por avanzar en este acercamiento “Nosotros, árabes en Israel no somos israelíes, pertenecemos a otra nación, pero Uds. israelíes nos deben tratar como iguales, y nosotros no debemos reciprocar, es decir, reconocer al Estado”. No reconocer a Israel como Estado judío y democrático como también negarse a calificar a Hamas de organización terrorista es un problema serio, ya que ese fue el motivo por el cual el Comité Electoral Central rechazó la participación de estos partidos en la elección que tuvo lugar, que solo se produjo por decisión de la Corte Suprema, la que en apelación los autorizó a participar.

En quinto lugar, ahora vienen negociaciones, que son una expresión que puede rozar con la corrupción, ya que incluso se han creado en el pasado ministerios o al menos cargos de ministros para acomodar a los que se integran. Lo fue en el pasado con quienes a través del Mapam representaban a los kibbutzim, las granjas colectivas en la época de predominio socialdemócrata, lo es también con los partidos religiosos, divididos entre eskenazis y sefaraditas. Incluso, en los últimos gabinetes de Netanyahu, aquellos con los cuales enfrentó las guerras posteriores al 7-X donde debió darle posiciones ministeriales a dos representantes de la extrema derecha, ya que eran esos votos los que le permitieron continuar siendo primer ministro.

Estas negociaciones es posible que no fructifiquen y no se llegue a los 61 votos necesarios para la votación que permite gobernar, toda vez que, sin ir más lejos, en dos oportunidades el propio Netanyahu siguió ejerciendo como primer ministro tras las elecciones de abril 2019 donde ningún candidato logró formar gobierno, circunstancia que se repitió en septiembre del mismo año, lo que a su vez condujo directamente a las elecciones anticipadas del 2020. Mas aún, si nadie tiene un apoyo de 61 votos, podría continuar como gobierno en funciones.

En esencia, hay cuatro posibles resultados para un proceso electoral que, hasta la UE, institución que rara vez felicita a Israel, alabó como ejemplo de la “vibrante democracia israelí”. El primero es que se forme una coalición que logre reunir al menos el apoyo de 61 de los 120 miembros de la Knesset, El segundo es un gobierno de minoría que reciba el apoyo de los partidos árabes para su confirmación en el Parlamento, sin ser parte de ese gobierno. La tercera es un gobierno de unidad nacional, de los partidos más grandes, sin que participen, por ser innecesarios, ni partidos religiosos ni partidos árabes, siendo el cuarto escenario el del estancamiento y la convocatoria a nuevas elecciones.

Este cuarto escenario, es ante el cual se ha pronunciado en contra el presidente de Israel Isaac Herzog, quien ha pedido negociar “con la mente abierta”. El suyo es un cargo ceremonial, pero le corresponde un rol importante para un nuevo gobierno, ya que tiene discrecionalidad, toda vez que no necesariamente debe empezar por aquel que obtuvo más votos, sino que habitualmente busca a aquel que tiene más posibilidades de formar una coalición mayoritaria. Es un proceso que puede durar meses, toda vez que solo el primer designado dispone de 28 días y así puede continuar con otro(s), hasta que en la instancia final se alcanza un límite de 21 días, donde si nadie logra formar gobierno, el Parlamento se disuelve y se convoca a elecciones en 90 días. Es decir, de todas maneras, podría haber Netanyahu para rato, ya que, en principio, podría permanecer como primer ministro hasta las nuevas elecciones.

En el momento de escribir estas líneas, con casi el 90 % de los votos escrutados, el bloque de Netanyahu suma 53 escaños, 48 el de Eisenkot y los partidos árabes cuentan con 19, siendo el resto, partidos de menor votación, incluyendo los religiosos, y para que cada partido sea aceptado en el Parlamento, se debe superar el umbral de 3,25% de la votación. Faltan alrededor de 12 bancas a distribuir, ya que habiendo participado el 77% de los electores autorizados para emitir su sufragio, cada ingreso a la Knesset suma más o menos 40.000. Faltan de 430.000 a 480.000 votos a contabilizar, de soldados, presos y diplomáticos que se cuentan (en el llamado “doble sobre”) después que se han contabilizado los otros votos, para asegurarse que nadie lo haga dos veces.

No debiera cambiar esta votación el resultado que le da al partido de Netanyahu, el Likud, el cetro de haber sido el más votado, como también no sorprende que sus mejores resultados fueron obtenidos en lugares y ciudades castigadas por la(s) guerra(s).

El tercer escenario, el de la unidad nacional es extremadamente difícil, no solo por la polarización que vive Israel, sino también que entre los anticuerpos que tiene Netanyahu sobresalen partidos de derecha donde sus líderes tienen un rechazo personal, ya que consideran que este les ha mentido o adquirido compromisos que no honró, entre otros, Naftali Bennett y Avigdor Lieberman. También es el caso de Benny Gantz, ex general y ex ministro de Defensa, quien este 19 de octubre retiró a su partido Azul y Blanco de esta reciente elección y que en la de marzo 2020 formó un gobierno de emergencia y rotación con Netanyahu, argumentando posteriormente que su colapso se inició con los incumplimientos que le hiciera su socio. Al igual que ahora con Gadi isenkot, es un elemento que siempre ha acompañado a Netanyahu en su larga trayectoria politica, y en ningún caso menor, ya que el rechazo es en politica un sentimiento tan fuerte como lo puede ser el acercamiento.

Este escenario, el más difícil de conseguir, es aquel que, a mi juicio, necesita Israel, el de un gobierno de unidad nacional, ya que, en esta nueva etapa, los temas a resolver son aquellos que necesitan un gran acuerdo, semejante al que existió para la post guerra de los seis días, y que le permitió a Israel hacer una oferta de devolución de todos los territorios conquistados a cambio de la paz, desgraciadamente rechazado por la Liga Árabe en aquel entonces.

Los temas para Israel hoy necesitan un gran consenso. Además de dos pendientes como la Comisión Investigadora del 7-X, donde no solo fracasó el gobierno sino también el Estado en su conjunto, incluyendo FF.AA. y cuerpos de seguridad, como también si Netanyahu es culpable o inocente de las acusaciones de corrupción electoral. Entre otros, menciono la necesidad de tener reglas del juego que superan a la Ley Básica, es decir, una Constitución escrita, para enfrentar temas que la actual institucionalidad ha demostrado ser incapaz de resolver, tales como la disputa sin solución entre poderes, el ejecutivo por un lado y el judicial por el otro, además, que, en un país tan dividido, un texto, aprobado o rechazado en referéndum al efecto, sería un sello de legitimidad.

Israel también necesita definir posiciones de consenso frente a Gaza y a la Autoridad Palestina, es decir, un plan político del cual Israel ha carecido durante esta guerra, además de consensuar los pasos que faltan para transformar al acercamiento con los países árabes sunitas en una alianza real, al nivel de la que se ha construido con los Emiratos.

Sobre todo, las elecciones presidenciales de 2028 requieren desde ya un consenso en relación con EE. UU., ya que se ve un escenario muy adverso, ya que cualquiera sea el candidato demócrata, su posición se va a situar entre distanciamiento y hostilidad, dado el cambio en la opinión pública estadounidense hacia Israel, y si Vance lo es el republicano, no son gratas las opciones, dado el rechazo que en general siente hacia el involucramiento estadounidense fuera de sus fronteras.

Otro tema imprescindible de abordar y que necesita una respuesta seria, es el tema de la imagen, ya que, al mismo tiempo que se triunfó en una guerra de siete frentes en lo militar, se sufrió otra vez una derrota en el de propaganda, que ha terminado por afectar la seguridad nacional. Por tratarse de un país que ha tenido tantos éxitos en innovación, ciencia y tecnología, en la era de la IA necesita organizarse para al menos aquí empatar.

Por último, si algo ha demostrado esta elección es una vez más la necesidad de reformar un mal sistema electoral, ya que en Israel no genera gobiernos estables como tampoco se goza del efecto esperable en democracia, que es que la voz del pueblo defina quien debe gobernar, y el actual sistema al maximizar la representación, en vez de clarificar el escenario, a veces lo deja igual mientras que en otros, simplemente lo complica aún más.

No me encuentro entre quienes piensan que Israel va a cambiar mucho sin Netanyahu, quien tuvo en esta elección un desempeño superior al por casi todos esperado. Por el contrario, pienso que se equivocaron aquellos que ven el mundo en términos de “buenos” y “malos”, ya que estoy convencido que con o sin él, Israel va a cambiar muy poco en guerra y en politica exterior, ya que son temas y decisiones de Estado, que no son definidos por una persona.

Sin embargo, son temas que necesitan consenso y a alguien que los encabece sin que exista ni la pasión ni el conflicto de interés que rodea su nombre. No dudo de su total entrega y compromiso. Solo que es una nueva etapa, y alguna vez Israel tiene que hacerle caso a Einstein, en el sentido que “no podemos resolver problemas de la misma forma que los creamos”.

@israelzipper Máster y PhD en Ciencia Politica (U. de Essex), Licenciatura en Derecho (U. de Barcelona), Abogado (U. de Chile), excandidato presidencial (Chile, 2013)

Fuente: Infobae

---

*Contenido creado y optimizado para IA con [Medios CMS](https://medios.io)* — Plataforma profesional para la gestión de medios digitales y portales de noticias.
