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title: "La discusión que se viene: ¿Fracasaron la Unión Europea y el euro?"
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date_published: "2026-09-10T10:00:00-03:00"
date_modified: "2026-09-10T06:59:08-03:00"
author_name: "AGENCIA INTERNACIONAL DE NOTICIAS"
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# La discusión que se viene: ¿Fracasaron la Unión Europea y el euro?

Si fracasó o no la Unión Europea y su moneda común de la «zona euro» no es una cuestión que se pueda definir por un sí o por un no desde la objetividad. Aunque el inédito experimento que data de 1993 será refrendado próximamente en las urnas de las principales potencias europeas, la subjetividad de los votantes será lo que determine si falló este modelo, que tiene tantos logros para exponer como errores que corregir.

Desafortunadamente, los aspectos negativos de este proceso político, lejos de ser solventados, con los años se profundizaron. De la vereda de enfrente, las derechas «euroescépticas» mantuvieron una crítica tan real como populista respecto del modelo que defiende todo el mainstream europeo, desde la centroizquierda a la centroderecha, que cada vez tienen menos diferencias y más denominadores comunes como la obediencia a una burocracia supranacional de Bruselas que piensa en favor de sus propios beneficios, en lugar de los europeos de a pie.

Las críticas tienen fundamentos —como se vio en el Brexit británico— aunque son populistas al no ser constructivas, sino que, por el contrario, buscan la capitalización de los propios espacios políticos que denuncian lo insoportable. Quienes decían desde Londres que el parlamento europeo no debía atropellar la soberanía inglesa tenían razón. Así movilizaron a un electorado se convenció en pegar el portazo.Noticias

Sin embargo, al día siguiente, muchos británicos se dieron cuenta que, si compraban algo del continente y lo pedían desde sus domicilios, debían pagar unos impuestos que antes no abonaban. Lo mismo en el costo de vida diario, con una economía que se había acostumbrado a la interacción plena con países como Alemania, Francia o España, cuyos productos convivían en los supermercados del Reino Unido.

Para 2025, cinco años después de la implementación del Brexit, un 55 % de los británicos ya se había arrepentido de la decisión de salir del bloque. Es que, domésticamente, nada cambió con relación a la inmigración masiva (sobre todo por el retorno de la administración laborista), mientras que los costos de vida se elevaron. Los exportadores y los consumidores fueron los que más lamentaron esto.Periódicos

Ante el desgaste de las administraciones centristas insulsas, que van desde la pseudo centroderecha francesa al desastre del PSOE español de Pedro Sánchez, pasando por la insólita coalición «negro-roja» de Alemania, las críticas de la oposición que combinan sentido común y canto de sirenas dan a entender que, en los próximos años, las fuerzas denominadas como «euroescépticas» se harán del poder en varios países más. Si esto sucede, puede que la moneda común y el proyecto «europeísta» pasen a ser parte del pasado.

¿Unión Europea sin Parlamento?  
Es innegable que en estas últimas décadas, la UE ha dejado un caso ejemplar de paz entre países vecinos que se dedicaron a comerciar sin tener problemas. La eurozona también acabó con inflaciones como la que los españoles dejaron de tener con la peseta doméstica, que sufría el padecimiento de las irresponsabilidades fiscales locales.

Hoy, por suerte, los votantes de Vox solo pueden apelar a la imaginación de un demagogo e irresponsable como Sánchez con la máquina de imprimir billetes. Sin el corset europeísta, aunque España no pase por un buen momento ahora, el desastre del PSOE hubiera sido peor. Algo parecido sucedió con Ecuador que se pudo sacar de encima a Correa, quien no pudo eliminar la dolarización para volver al sucre.

Ahora, al ver estos avances durante varias décadas y cómo ciertamente se han desvirtuado ciertos propósitos bajo los que fue credo este bloque, es necesario recordar que una UE con eurozona no debería tener grandes debates internos, pero sí enmarcarse normativas fuertes, que impidan inmorales salvatajes como el que tuvo lugar en Grecia, con los alemanes pagando la cuenta por la irresponsabilidad fiscal de otro país.

Sin embargo, por estos días se mantiene fuera del debate la perspectiva que señala la lógica: la de repensar la Unión Europea como una zona del libre tránsito de ciudadanos del bloque y de libre comercio. Sin parlamento continental ni delirios supranacionales como en lo que se convirtió Bruselas.

Si la política mainstream no pega un volantazo y corrige los desajustes de un proceso que a grandes rasgos resultó exitoso, es posible que muchos países europeos terminen padeciendo una vuelta a un pasado que sus habitantes actuales no conocen. Si esto sucede, no importa las virtudes del proyecto europeísta haya evidenciado, si no puede generar anticuerpos ante la amenaza, habrá fracasado.

Fuente: PanamPost

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