
Hace 13 años, Malik Ibn Benaisa pasó de ser solo un imán más en España a un hombre polémico que llegó a las noticias de todos los portales occidentales. Sus palabras, en el marco de una de sus prédicas que ahora comparte sistemáticamente en redes sociales, resultaron ofensivas para mucha gente. En concreto, él se despachó diciendo que las mujeres que se perfumen son «fornicadoras». Sin embargo, cuando los micrófonos fueron en su dirección para un pedido de disculpas, el religioso y promotor del islam hizo una aclaración: este mote de «fornicadora» se limitaba nada más a las musulmanas y las demás no debían sentirse aludidas.
A partir de ese momento, Ibn Benaisa, sus manifestaciones en contra del terrorismo, al que él asocia al «extremismo», la ciudad que habita y el dilema que nos compete, todo se puede analizar alrededor de su figura. Como dije, no le voy a dar la respuesta al lector, simplemente le voy a acercar algunos datos de la realidad, para que cada uno llegue a su propia conclusión.
Lo primero que podríamos poner sobre la mesa es la cuestión geográfica de un lugar determinado y las proyecciones en materia de natalidad. El imán nació y predica el islam en Melilla, una de las ciudades españolas que se ubican en el norte de África, que fue noticia junto a Ceuta por hechos de público conocimiento. Aunque no hay datos disponibles sobre su historia personal, todo parece indicar que Ibn Benaisa nació en la década del setenta. Por esos años, Melilla era en su mayoría católica. Aproximadamente un 15 % de la población de la ciudad española era musulmán, cifra que en la actualidad ha tomado nuevas dimensiones ubicándose en 49 %. Mientras tanto, un 33 % se reconoce como «católico no practicante» y un 6 % sí practica la religión católica.Noticias diarias


Vale recordar que estamos haciendo referencia a un cambio drástico que tuvo lugar en muy pocas décadas. Es decir, un proceso que pudo ver una persona en la primera mitad de su vida. El dato del 15 % que tenía la población de Melilla en los setenta es equivalente a la capital francesa hoy. París, epicentro de los disturbios que abrieron este debate, cuenta con entre 10 y 15 % de musulmanes. Dado que la tasa de natalidad entre las poblaciones católicas europeas, muy diferente a las islámicas, está en baja, todo indicaría que, en menos de cincuenta años, el grueso de los residentes en París serán practicantes del islam. Siguiendo cálculos conservadores, claro.
Aquí tenemos una proyección clara, una premisa y una pregunta. Evidentemente, una ciudad con un nutrido grupo de gente que profesa la fe católica, con protestantes, judíos y ateos, no puso palos en la rueda para el desarrollo de una población que, además de profesar libremente su fe, se convirtió en la principal. Lo que es válido preguntarse ante esta situación es si esas mayorías musulmanas dejarían la misma libertad para los demás. Uno puede tener la perspectiva que quiera, sobre todo los que consideran que es justo separar la religión de los extremistas, pero, ante los hechos recientes, hacerse la pregunta es razonable.
Hacer el análisis alrededor de la figura de este imán es pertinente, ya que Malik Ibn Benaisa es uno de los musulmanes que utilizan de argumento los que combaten la supuesta «islamofobia» que tendría lugar en la actualidad.
Cuando el ISIS irrumpió en la escena internacional y comenzó la ola del terror que inundó las calles europeas, el imán de Melilla salió en sus redes sociales con un cartel que decía «no en mi nombre». Es decir, le solicitaba a los que degollaban y mataban en nombre de Alá —que significa «Dios» en árabe y no el «dios musulmán— que no incluyan al resto de los musulmanes en sus acciones. Cada uno opinará si esto es suficiente o no.
Ibn Benaisa forma parte de esa población que puede volverse mayoritaria, que no manda a matar a los vecinos. Sin embargo, para llegar a una conclusión sobre estos dilemas, es necesario ver cómo incentiva este personaje a comportarse a sus seguidores, justamente, ante sus vecinos.
Volviendo a la irrupción que lo hizo famoso allá por 2013, el imán también aseguró que cuenta como «una fornicación» cada vez que un hombre mire a la mujer perfumada. Advirtiendo que es un tema muy serio, el religioso señala que las escrituras indican «la maldición de Alá» para las mujeres que se depilen las cejas, así como para quienes realicen esa depilación.
Como dijimos, ante el repudio generalizado, Malik Ibn Benaisa dijo que «solamente» les hablaba a las mujeres musulmanas. Ahora, si los moderados que denuncian el «extremismo» de los que cortan cabezas consideran que una mujer con perfume es una fornicadora y que si se depila debe ser maldecida por Dios, ¿no es válido pensar que sucederá con las mujeres normales en las ciudades que terminen teniendo mayoría musulmana? Hoy, existen en Inglaterra grupos de tareas de musulmanes que andan por las calles haciendo cumplir la sharía entre la población islámica. ¿Debemos tolerar estas cuestiones en las sociedades occidentales?
En una conferencia que el imán de Melilla brindó hace ocho años, se analizó el tema de las «relaciones sociales de los musulmanes con los no musulmanes». Durante su presentación, compartida en sus redes sociales, lógicamente hizo referencia a la benevolencia con la que Dios manda a tratar a todo el mundo. Sin embargo, repetía un latiguillo más que curioso. Una y otra vez les decía a los súbditos que «quieran o no» iban a tener que lidiar con personas no musulmanas. ¿A qué viene esta repetida e insistente aclaración? Evidentemente, el imán comprende que —al menos— para muchos musulmanes sería preferible no tener que lidiar con personas de otras religiones o creencias. Otra interpretación yo no le encuentro a sus palabras.
Todos estos asuntos y dilemas vienen de un individuo de esos que no son «terroristas» y que supuestamente repudian el «extremismo». Como dijimos, cada uno puede pensar lo que quiera. Mi intención en este caso era presentar la historia que envuelve a este hombre y su ámbito, para que cada uno llegue a su propia respuesta. Me parece un aporte más valioso que brindar mi opinión. Lo que sí no parece razonable bajo ningún punto de vista es querer cerrar un debate y rotularlo de «islamofobia», cuando hay situaciones que, como mínimo, le ponen un signo de pregunta a la vigencia de nuestras libertades básicas en un escenario que podría no ser tan lejano.
Fuente: PanamPost



Las elecciones generales más turbias que existen desde la Segunda República española

Macron se reúne con representantes estudiantiles en medio de la crisis social y las violentas protestas en Francia
Atemorizada por Bolsonaro, la izquierda de Brasil usa las redes y las calles para impulsar a Lula

Macron se reúne con representantes estudiantiles en medio de la crisis social y las violentas protestas en Francia
Ataque terrorista en Francia: un muerto y cuatro heridos en un suburbio de París

Cómo Francia se volvió ingobernable en casa pero imparable en Bruselas
Francia endurece las restricciones y anuncia nuevos toques de queda ante la ola de violencia


Francia atraviesa una creciente crisis social: protestas, violencia y un fuerte desgaste del Gobierno de Macron
Se prevé que vuelvan a estallar violentas protestas en Francia
Lula y Flávio Bolsonaro se sacaron chispas en un debate que no tuvo un ganador indiscutido

Qué es Jardun, la mutación de ETA que amenaza al País Vasco y tiene dos miembros detenidos
Trump descarta negociar la paz con Irán, pero anticipa un desenlace “muy pronto”

Israel vota el 27 de octubre: Netanyahu enfrenta su elección más difícil y las encuestas anticipan un escenario sin mayorías claras
Trump descartó negociaciones de paz con Irán, pero aseguró que la guerra en Medio Oriente tendrá una resolución “muy pronto”

Tres de cada cuatro nicaragüenses consultados dicen sentirse vigilados





