Qué hizo Milei que Argentina alcanzó su récord histórico en materia de exportaciones

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Si uno hace una relación entre las políticas que implementaba el kirchnerismo y sus resultados, lo cierto es que  nadie (con mínimos conocimientos de economía o sentido común) podía verse sorprendido. Lo mismo sucede por estos días. Tras el cambio de modelo que comenzó en diciembre de 2023, al liberar el potencial exportador argentino, era predecible que se comenzara con revertir el largo camino de la decadencia que el país transitaba.

Según las últimas estadísticas oficiales, en septiembre la balanza comercial dio un resultado positivo, con superávit de 2976 millones de dólares. El motor fue el importante crecimiento en materia de exportaciones que dejó un récord histórico para el país: 10000 millones de dólares en un mes.

El informe de Intercambio Comercial Argentino, que realiza el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, indicó que, entre los meses de enero y septiembre de este año, las exportaciones argentinas superaron los 77.272 millones de dólares. Esto supone un incremento del 21,6 %, respecto al mismo período del año pasado.Alertas noticias

Uno de los motores principales detrás del boom exportador fue el energético, que colaboró con un incremento del 53 %. Sin embargo, también crecieron las manufacturas industriales (23 %) y se registró una mejora el sector agropecuario con una suba del 14,3 %. La producción primaria también cerró el período al alza con 14,5 %.

Por su parte, las importaciones alcanzaron 56000 millones de dólares.

Uno puede ahondar en cuestiones técnicas o teóricas detrás del cambio de situación, que mejora considerablemente las perspectivas del país. Aunque por estos días se hace referencia al «ingreso de dólares» ante las importantes necesidades como los compromisos de la deuda o la estabilidad monetaria, en realidad, todo este proceso resulta más importante si uno se aleja de la coyuntura.

Detrás de todo esto hay un cambio de perspectiva y el abandono conceptual del mercantilismo pobrista, que el mismo Adam Smith combatía allá por el siglo XVIII. Esa idea que hay que incentivar las exportaciones por sobre las importaciones, para conseguir más divisas, a las que históricamente se asoció con la riqueza.

Dejando de lado estos criterios -como ya sucedió en varias oportunidades- Argentina creció en materia de importaciones, pero también de exportaciones, incluso hasta el punto de obtener una importante diferencia en la balanza comercial. Pero, aunque este ingreso de divisas sea importante, lo más relevante al final de cuentas es que crezca el comercio y el mercado. La oferta y la demanda. Que se produzcan más bienes y servicios para el consumo interno y para exportar, y que también se puedan importar todos los bienes que los consumidores argentinos y la producción local demanden.

Las ideas mercantilistas y proteccionistas, que mantienen los mismos argumentos desde hace siglos, todavía nos sugieren que debemos cerrar la exportación de carne argentina para garantizar precios más bajos para «la mesa de los argentinos». Claro que después no se hacen cargo de la drástica caída en el número de las cabezas de ganado o en el reacomodamiento de precios relativos cuando se comienza a transitar la necesaria ruta de la liberalización. Lo mismo sucedía con el sector energético, con la idea cavernícola de desincentivar la producción privada y de mantener delirantes subsidios al consumo local. Todas estas medidas que se impusieron durante las últimas dos décadas hoy generan un serio problema para muchas familias argentinas que sufren los padecimientos de un imprescindible cambio de modelo, que ya está funcionando. El camino es claro y los resultados también.

Fuente: PanamPost

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