La Policía india volvió a detener al líder del movimiento "las cucarachas" antes de una masiva protesta en Nueva Delhi

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La Policía de la India volvió a detener al líder del movimiento juvenil “las cucarachas”, Abhijeet Dipke, horas antes de que miles de personas se reunieran en Nueva Delhi para exigir la renuncia del jefe de la Comisión Electoral del país.

El arresto se produjo luego de que agentes se presentaran en su domicilio para notificarle que la marcha prevista en el centro comercial Connaught Place, uno de los distritos más concurridos de la capital, había sido prohibida. Un video en directo mostró al activista saliendo de su vivienda e interceptado de inmediato por efectivos policiales, que lo subieron a un vehículo oficial y se alejaron del lugar.

Un día antes de ser detenido, Dipke había declarado ante periodistas que “ondear la tricolor no es un delito” y había pedido a quienes no pudieran trasladarse hasta la capital que izaran la bandera nacional y se manifestaran en sus propias localidades.

Pese al operativo, miles de personas de distintas generaciones ocuparon la vía principal del distrito, ondearon la bandera nacional y reclamaron la salida del jefe de la Comisión Electoral, Gyanesh Kumar, a quien acusan de manipular el padrón para beneficiar al partido de gobierno. También exigieron la liberación de dos dirigentes arrestados durante la semana.

En paralelo, fue retenida la presidenta de la organización estudiantil de izquierdas AISA, Neha Bora, quien fue introducida por la fuerza en una camioneta. Allegados denunciaron que en el procedimiento participaron individuos vestidos de civil y calificaron lo sucedido como “un secuestro”, no como una detención.

Los asistentes a la protesta superaron ampliamente en número al personal de seguridad desplegado en el lugar, aunque unidades antidisturbios permanecieron vigilantes durante toda la jornada. Días antes, las autoridades habían recomendado a la población no sumarse a la convocatoria y habían propuesto, como alternativa, que un grupo reducido entonara el himno nacional. También dispusieron el cierre del Central Park, el espacio verde rodeado por los edificios coloniales de color blanco característicos de Connaught Place, durante el viernes y el sábado.

El reclamo contra Kumar se vincula con una revisión en curso de los censos electorales que eliminó más de 130 millones de nombres del registro desde el año pasado. Según los críticos, la medida tiene motivación política, amenaza con privar del voto a millones de personas más y golpea de forma desproporcionada a las minorías, en particular a la comunidad musulmana.

La Comisión Electoral y el gobierno del primer ministro Narendra Modi rechazan esas acusaciones y aseguran que el único propósito de la revisión es eliminar registros duplicados o no válidos. El mandatario no realizó declaraciones sobre las manifestaciones, mientras que dirigentes de su espacio tildaron a los participantes de “anarquistas” y sugirieron, sin aportar pruebas, que cuentan con el respaldo de potencias extranjeras.

La iniciativa “cucaracha” surgió este año como una campaña irónica en redes sociales, después de que el presidente del Tribunal Supremo comparara a los jóvenes desempleados con parásitos. La expresión fue reivindicada por buena parte de la juventud del país, que adoptó al insecto como símbolo de resistencia.

Desde entonces, la agrupación se transformó en un fenómeno de alcance nacional que ya había logrado, en julio, la salida del ministro de Educación de Modi, un revés inusual para un mandatario que lleva más de doce años en el poder.

No está claro si esta ola de descontento derivará en una estructura política más amplia. El Gobierno de Modi mantiene una posición electoral sólida, y el malestar por el padrón no se traduce automáticamente en respaldo a la oposición, que ha utilizado el conflicto para cuestionar a la administración nacionalista hindú.

Para buena parte de los participantes, la disputa representa además una lucha por las instituciones democráticas del país. “La India se está deslizando hacia el fascismo, y esa es mi mayor preocupación”, afirmó uno de ellos, Nashid Khan, quien consideró que las jornadas “son un buen augurio para el futuro de la India”.

(Con información de EP y AP)

Fuente: Infobae

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