Meloni logra su reforma electoral y afianza su coalición para 2027

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Roma, 8 oct (EFE).- El Parlamento italiano dio este jueves una alegría a la primera ministra, Giorgia Meloni, al aprobar definitivamente su reforma electoral, clave de cara a las elecciones generales de 2027, pero también disipando los temores de división entre las filas de su propia coalición de derecha.

Tras una larga y difícil tramitación, el texto fue aprobado en la Cámara de Diputados por 227 votos a favor y los 164 en contra de la oposición de centroizquierda en bloque. Todo con una votación secreta que había alimentado el riesgo de parlamentarios díscolos.

Con este paso, Meloni saca adelante una reforma insignia en su último año de legislatura y exhibe la unidad de su coalición con la conservadora Forza Italia (FI) y la Liga, a menudo discrepantes sobre algunos aspectos del nuevo sistema.

«Con la aprobación definitiva de la nueva ley electoral, cuando los italianos vuelvan a votar podrán elegirlo todo: el partido, la coalición, el programa, el candidato a primer ministro y, de nuevo, a su Parlamento», celebró Meloni en un mensaje en redes sociales.

Apuesta por la estabilidad: el ‘Stabilicum’
La norma, bautizada como ‘Stabilicum’, pretende afianzar la estabilidad de los Gobiernos del futuro y corregir la crónica volatilidad del sistema político italiano, que ha acumulado 68 Ejecutivos en sus recién cumplidos 80 años de República democrática.

Para ello, como principal novedad, concede un ‘premio’ de escaños (70 en la Cámara de Diputados y 35 en el Senado) a la lista o coalición que supere 42 % de los votos en las urnas.

Asimismo, recupera un sistema de cabezas de lista bloqueados combinado con la posibilidad de que los electores expresen preferencias por otros candidatos, una fórmula que había generado discrepancias entre los socios de Gobierno durante la negociación.

Cierre de filas en la coalición
La luz verde del Parlamento supone una demostración de fuerza para Meloni, que logra cerrar filas tras las tensiones vividas durante la tramitación entre su partido, Hermanos de Italia, y los aliados con los que se mantiene en el poder desde hace cuatro años.

Todas las alarmas se habían disparado en julio, cuando varios parlamentarios de la propia mayoría de derecha votaron en contra de un tramo del texto en el Senado, modificado en el anonimato.

Aquella insubordinación alimentó durante semanas los rumores de un boicot definitivo por parte de los llamados ‘francotiradores’, los ‘tránsfugas’ en la Cámara baja, pero ese riesgo ha quedado disipado hoy, al igual que el horizonte político de la primera ministra.

«A quienes esperaban ver al centro-derecha dividido, hoy les respondemos con hechos: estamos unidos, cohesionados y decididos a cumplir los compromisos adquiridos con los ciudadanos», presumió la primera ministra Giorgia Meloni.

El vicepresidente del Gobierno de Meloni y ministro de Exteriores, Antonio Tajani, de Forza Italia, celebró la aprobación de la reforma y defendió que el nuevo sistema permitirá garantizar la estabilidad política y reforzar la credibilidad internacional de Italia.

«Decimos ‘s» a gobiernos duraderos y capaces de llevar a cabo los programas presentados a los ciudadanos; ‘No’ a esas intrigas políticas tan queridas por la izquierda que traicionan las decisiones de los votantes», escribió el canciller en X.

Camino a las generales de 2027

El proyecto salió adelante pese al rechazo frontal del bloque izquierdista (Partido Demócrata (PD), Movimiento 5 Estrellas (M5S) y Alianza Verde e Izquierdas (AVS)), que ve la norma inconstitucional y un «traje a medida» para perpetuar a la derecha en el poder, según consideran.

La secretaria del PD, Elly Schlein, acusó al Ejecutivo de «cambiar las reglas del juego con la partida ya iniciada», mientras que el presidente del M5S, Giuseppe Conte, tildó la reforma de «autocracia encubierta» e imputó el «miedo a perder» a los de Meloni.

Aunque la ausencia de un calendario electoral formal otorga cierto margen de maniobra, el ‘Stabilicum’ –mientras no sea declarado inconstitucional, como quiere la oposición– modifica el tablero político al penalizar la fragmentación y favorecer las alianzas.

La nueva arquitectura electoral aumenta la presión sobre la oposición de centroizquierda, que sigue sin articular una candidatura unitaria capaz de disputar el liderazgo a Meloni y se mantiene enredada en si hacer o no unas primarias conjuntas.

La aprobación de esta reforma llega después de que Meloni alcanzara en septiembre otro hito político al convertir su Gobierno en el más longevo de la historia reciente de Italia, al superar el récord del segundo Ejecutivo de Silvio Berlusconi.

Fuente: PanamPost

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