La ofensiva ucraniana asfixia a Rusia: el Kremlin se plantea importar gasolina ante la falta de suministros

MUNDO Por Andrea Polidura*

6a43f0f9e2c38.jpeg

La invasión rusa de Ucrania se está convirtiendo en un callejón sin salida para la misma persona que unilateralmente decidió entrar en guerra con el país vecino. Rusia, uno de los diez países del mundo con mayores reservas de petróleo, se enfrenta a una grave crisis de suministro como consecuencia de la campaña de bombardeos ucranianos contra sus refinerías. El autócrata ruso, Vladimir Putin, admitió el pasado domingo, en declaraciones a la televisión estatal, que los ataques ucranianos contra la infraestructura energética estaban afectando al suministro interno de combustible. «Por supuesto que crean problemas, eso es obvio», declaró Putin.

Aun así, el inquilino del Kremlin trató de restar importancia a la situación y agregó que «ahora hay cierta escasez, pero la situación no es crítica». La campaña de bombardeos ucranianos ha reducido hasta en una cuarta parte la capacidad de refinado de petróleo, lo que ha dejado al mercado nacional de combustible con dificultades para satisfacer la demanda y ha provocado un déficit de suministro del 15 %, según datos de fuentes abiertas analizadas por The Moscow Times. Asimismo, este medio independiente asegura que las autoridades rusas han implantado un racionamiento de combustible en al menos 56 regiones.

En Siberia, el gobernador de la región de Irkutsk, Igor Kobzev, anunció que sus ciudadanos solo tienen permitido llenar el depósito de sus vehículos hasta un máximo de 40 litros de combustible al día en las gasolineras estatales Rosneft. Una situación delicada que se repite a lo largo y ancho de todo el país eurasiático, incluida la región de Moscú. El pasado 18 de junio, la imagen del techo de la refinería de Kapotnya, situada al sureste de la capital rusa y operada por Gazprom Neft, saltando por los aires se hizo viral y protagonizó todo tipo de bromas en internet. Sin embargo, esta fotografía es la prueba de uno de los mayores ataques con aviones no tripulados ucranianos contra una planta que suministra aproximadamente el 40 % de la gasolina que consume Moscú y produce alrededor del 50 % del diésel utilizado en la capital rusa.

De hecho, diez días después de esta ofensiva, el Kremlin reconoció problemas de abastecimiento, una situación que viene arrastrando desde hace varios meses. La peor parte se la está llevando la anexionada península de Crimea, donde las fuerzas ucranianas están tratando de aislar el territorio con continuos ataques contra terminales petroleras, infraestructuras y baterías antiaéreas. La estrategia de Kiev parece estar funcionando y es que el gobernador de Crimea impuesto por Putin, Serguéi Aksiónov, ha declarado una «emergencia nacional» para poder «garantizar los servicios básicos». En un videomensaje difundido en su cuenta de Telegram el pasado viernes, Aksiónov se dirigió a los crimeos para decirles que la crisis de combustible no remite.

«Les pido que tengan paciencia. No habrá próximamente volúmenes de combustible para la venta», ha afirmado. La joya de la corona de Putin y del mar Negro ha dejado de brillar este verano. La campaña ucraniana ha dejado a la península desconectada casi por completo de la Rusia continental y lo que durante estos años de invasión siguió siendo el destino predilecto de muchos rusos para pasar sus vacaciones estivales, así como para los campamentos de los más pequeños, este verano se ha vaciado de turistas.

La situación se percibe más que crítica cuando el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, confirmó este martes que están valorando importar combustible. «Si se alcanzan acuerdos a precios razonables, esto sucederá», respondió Peskov ante las preguntas de los periodistas. «Se está debatiendo un conjunto de medidas para estabilizar el mercado de combustibles», agregó. Las declaraciones del portavoz de Putin coincidieron, además, con la publicación en el diario Kommersant de que el Kremlin se plantea rebajar la calidad permitida de la gasolina y el gasóleo a niveles de la normativa Euro 2, tras haberla rebajado ya el pasado año a niveles Euro 3, que cuenta con diez veces más azufre y otros aditivos que el estándar Euro-5 con el que trabaja Europa.

*Para El Debate

Últimas noticias
Te puede interesar
Lo más visto