El FMI advirtió que la guerra en Medio Oriente impulsará la inflación y frenará el crecimiento mundial

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El Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió que la guerra en Medio Oriente acelerará la inflación y ralentizará el crecimiento mundial, en un contexto de creciente incertidumbre económica y antes de la publicación de nuevas previsiones globales la próxima semana.

La directora gerente del organismo, Kristalina Georgieva, señaló en declaraciones a Reuters que, sin el conflicto, el FMI habría proyectado una mejora en la actividad económica global. Según indicó, las estimaciones previas situaban el crecimiento en el 3,3% para 2026 y en el 3,2% para 2027.

“Si no hubiéramos tenido esta guerra, habríamos visto una ligera revisión al alza de nuestras previsiones de crecimiento. En cambio, ahora todo apunta a un aumento de los precios y a un crecimiento más lento”, dijo el lunes.

Georgieva explicó que el impacto del conflicto ya se refleja en las perspectivas de inflación y de crecimiento. Incluso en un escenario de resolución rápida, el efecto negativo persistirá sobre las proyecciones.

“Incluso un pronto fin de las hostilidades y una recuperación bastante rápida darían lugar a una revisión a la baja ‘relativamente pequeña’ de la previsión de crecimiento y a una revisión al alza de su previsión de inflación”, sostuvo.

La titular del FMI advirtió que una prolongación de la guerra agravará el impacto sobre la economía mundial. “Si la guerra se prolongara, el efecto sobre los precios y la actividad económica sería mayor”, afirmó.

En paralelo, indicó que el organismo recibió solicitudes de ayuda financiera de algunos países afectados por el contexto internacional, aunque no detalló cuáles. También señaló que el FMI evalúa mecanismos para responder a estas necesidades.

“El FMI podría ampliar algunos programas de préstamo existentes para satisfacer las necesidades de los países”, agregó.

Días antes, en un documento elaborado por el economista jefe del Fondo y varios departamentos internos, la institución definió la situación como “un nuevo shock global” que interrumpe la recuperación de economías que comenzaban a estabilizarse tras crisis recientes. El informe advirtió que los países directamente involucrados sufren daños de largo alcance en infraestructura y sectores productivos.

El principal canal de transmisión del impacto económico es el encarecimiento de la energía. Según la Agencia Internacional de Energía, el cierre parcial del estrecho de Ormuz y los daños a la infraestructura regional alteraron el mercado internacional del petróleo. El FMI señaló que, para los países importadores, este aumento de precios funciona como un impuesto sobre los ingresos nacionales.

Cerca del 30% de la producción mundial de petróleo y el 20% del gas natural licuado transitan por el estrecho de Ormuz, lo que expone a economías de África y Asia. En Asia y Europa, los principales importadores concentran el mayor impacto por el aumento de los costos energéticos.

El alza de la energía también repercute en Medio Oriente, África, Asia-Pacífico y América Latina. En estas regiones, el encarecimiento se combina con subas en alimentos y fertilizantes y con condiciones financieras más restrictivas. El FMI advirtió que los países de bajos ingresos enfrentan mayores riesgos de inseguridad alimentaria.

“Los habitantes de los países de ingreso bajo son quienes corren el mayor riesgo cuando suben los precios”, indicó el organismo.

Las cadenas de suministro globales registran disrupciones. Las rutas marítimas se desvían, lo que eleva los costos de transporte y seguros y provoca demoras en las entregas. El tráfico aéreo en centros del Golfo también sufre interrupciones, con impacto en el turismo y el comercio internacional.

El conflicto afecta además el comercio de fertilizantes, ya que cerca de un tercio del suministro global transita por el estrecho de Ormuz. Esta situación coincide con la temporada de siembra en el hemisferio norte y presiona los precios de los alimentos.

En el plano financiero, el FMI señaló un aumento de la volatilidad. Las bolsas globales registraron caídas, los rendimientos de los bonos subieron y las condiciones financieras se volvieron más restrictivas, aunque sin una liquidación masiva como en crisis anteriores.

El organismo destacó que el impacto resulta desigual entre países. Algunos exportadores de materias primas fortalecen sus cuentas fiscales y externas, mientras otros enfrentan mayores presiones sobre sus balanzas de pagos y el costo de vida.

(Con información de REUTERS)

Fuente: Infobae

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