¿Qué puede ofrecer el PRO en soledad para 2027? Nada…

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Para las próximas elecciones en Argentina falta mucho. Realmente mucho. Sin embargo, algunos actores políticos consideran que es momento de posicionarse, aunque falte casi un año y medio para que los ciudadanos volvamos a las urnas. El más apurado de todos es Horacio Rodríguez Larreta, que parece que piensa repetir todos los errores políticos, que lo llevaron de ser jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para ser un legislador del montón. Pero su partido de origen, el PRO, parece que no se queda atrás y ya coquetea con lanzamientos, alianzas y eventuales candidaturas.

Sin embargo, lo que sucedió el año pasado en dos de los principales distritos debería dejarle alguna enseñanza a Mauricio Macri y compañía. En CABA, donde el macrismo había ganado todas las elecciones desde 2005, el PRO salió tercero. Aunque La Libertad Avanza se impuso, la victoria en soledad para el espacio del presidente Javier Milei fue ajustada. En cambio, en la provincia de Buenos Aires meses después, donde el PRO comprendió que debía apoyar a la boleta amarilla, el triunfo sobre el peronismo en su principal bastión fue apabullante.

Lo que no puede pasar por alto es lo caro que le salió a la Argentina esa larga espera preelectoral, hasta el triunfo del oficialismo en octubre. La mezquindad de lo que hoy es un sector «dialoguista» que suele votar con un gobierno fortalecido operó con un kirchnerismo prácticamente golpista, para generar una situación de fragilidad en medio de la consolidación del ordenamiento macroeconómico. La gente habló en las urnas y se terminaron las turbulencias. Pero esa especulación terminó en perjuicio para todo el país, que busca desesperadamente dejar atrás la etapa populista y fracasada del estatismo.

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El pésimo momento de un peronismo divido y sin rumbo y el desastre total en el que está inmerso el kirchnerismo, no debería ser motivo para hacer experimentos raros, en el marco de una elección donde hay que conseguir una victoria contundente.

No hay encuesta alguna que indique que el PRO pueda tener un candidato más competitivo que el presidente el año próximo, al menos por ahora. Por lo tanto, llevar a las urnas una opción mayoritaria de LLA y una expresión minoritaria macrista, con la finalidad de negociar en vísperas de un eventual balotaje, sería repetir la historia. Es decir, fomentar una situación de fragilidad innecesaria, que luego será corregida por la ciudadanía en una elección definitiva.

Sería más prudente para los intereses nacionales una gran concertación detrás de la hoja de reformas, que los legisladores del PRO y el mismo Macri respaldan. LLA tiene que mostrar generosidad con lugares para los eventuales socios, pero el macrismo y los afines tienen que comprender que el que lidera el proceso es el presidente Milei y su espacio. Así lo determinó el electorado desde las primarias de 2023.

La implementación de la boleta única de papel (en caso de fecha simultánea) permitirá la competencia para los cargos de los poderes ejecutivos municipales y provinciales, de ser necesaria. Sin embargo, la categoría presidencial y las boletas legislativas, no de «Milei», sino del proceso de reformas, deberían ser una sola. Si el macrismo no comprende que no les ha tocado a ellos liderar el espacio, no harán otra cosa que volver a hacerle el juego al estatismo. Deberían aprovechar que, por primera vez en la historia, hay un presidente que anticipó que piensa irse a vivir al campo luego de sus dos mandatos, desentendiéndose de la política. No falta mucho tiempo para 2031 ni es mucho pedir que se priorice el proyecto reformista hasta entonces.

Fuente: PanamPost

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