
La guerra entre Estados Unidos y el régimen iraní continúa escalando y, según Washington, el balance militar empieza a inclinarse con claridad. Funcionarios de la Casa Blanca y del Pentágono aseguraron que la campaña militar contra Teherán ha logrado destruir más del 90% de la capacidad del régimen para lanzar misiles y drones, debilitando seriamente su capacidad ofensiva.
La información fue confirmada por la portavoz de la Casa Blanca, quien señaló que los ataques de represalia de Irán contra Estados Unidos y sus aliados en la región cayeron alrededor de un 90% desde el inicio de la ofensiva militar.
Miles de objetivos destruidos
De acuerdo con el Pentágono, las operaciones militares —que forman parte de una ofensiva más amplia contra la infraestructura militar iraní— han alcanzado miles de objetivos estratégicos dentro del territorio iraní.
Las fuerzas estadounidenses, en coordinación con aliados regionales, han atacado:
bases de lanzamiento de misiles balísticos
fábricas y centros de producción de drones
depósitos de armas y bunkers militares
instalaciones navales utilizadas para minar el Golfo Pérsico
Funcionarios militares sostienen que estos golpes han reducido drásticamente la capacidad del régimen para continuar con ataques a gran escala.
Según el secretario de Defensa estadounidense, el volumen de misiles iraníes disparados cayó un 90% y los ataques con drones suicidas se redujeron cerca de un 95% desde el inicio de la operación militar.
Infraestructura militar seriamente dañada
Entre los blancos atacados se encuentran instalaciones clave del programa misilístico iraní, incluidas fábricas de producción y centros de innovación tecnológica dedicados al desarrollo de drones y misiles.
Las fuerzas estadounidenses también habrían destruido numerosos lanzadores de misiles, lo que dificulta que Teherán pueda responder con la intensidad que mostró en las primeras fases del conflicto.
De acuerdo con el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM), las operaciones militares ya superan varios miles de ataques contra objetivos militares en todo el país.
Ataques estratégicos recientes
En los últimos días, Estados Unidos lanzó una ofensiva particularmente significativa contra instalaciones militares ubicadas en la isla de Kharg, un punto estratégico para las exportaciones petroleras iraníes.
La operación destruyó depósitos de misiles y otras instalaciones militares, aunque el gobierno estadounidense afirmó haber evitado deliberadamente dañar la infraestructura petrolera para no afectar el suministro energético global.
El presidente Donald Trump afirmó que el objetivo de la campaña es neutralizar la amenaza militar del régimen iraní y garantizar la seguridad de las rutas marítimas internacionales, especialmente en el estrecho de Ormuz, por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo mundial.
Una guerra que aún no termina
A pesar del fuerte golpe a la capacidad militar iraní, el conflicto está lejos de concluir.
Teherán ha prometido continuar con ataques contra intereses estadounidenses y de sus aliados en la región, mientras Washington advierte que intensificará las operaciones si el régimen intenta bloquear el tráfico marítimo en el Golfo Pérsico.
Mientras tanto, el Pentágono continúa desplegando refuerzos en Medio Oriente, incluyendo miles de marines y activos navales adicionales, en lo que ya se considera el mayor despliegue militar estadounidense en la región en años.
Aunque Washington sostiene que la ofensiva está debilitando rápidamente al régimen iraní, la evolución del conflicto y sus consecuencias para la estabilidad regional siguen siendo inciertas.
























