¿Por qué un gobierno limitado para Venezuela?

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Los liberales clásicos de Venezuela defendemos la idea del gobierno limitado como un principio innegociable porque encarna tres ideas fundamentales sobre el poder, la libertad y la naturaleza humana:

El poder tiende a expandirse y a abusar. Es aconsejable una desconfianza realista hacia el poder político porque, si el poder no tiene límites, tiende a crecer, si crece, invade libertades individuales, y si invade libertades, termina en abuso o tiranía. Nuestra experiencia, desde el inicio de la democracia, en 1958, confirma esta ruta siniestra del poder: los partidos socialistas AD y Copei se dedicaron erróneamente a construir un Estado omnipotente y no una nación (Uslar Pietri, dixit), y el resultado fue la tiranía chavista y la destrucción del país.

Por eso el gobierno no se concibe como un “protector benevolente”, sino como un mal necesario que debe estar constreñido por reglas claras.

Gobierno limitado significa poder contenido antes de que sea peligroso.

La libertad individual es anterior al Estado
Para los liberales clásicos, los individuos no reciben sus derechos del Estado; los derechos (vida, libertad, propiedad), existen antes de que existiera el poder político. El Estado no crea derechos; sólo debe protegerlos. Si el gobierno no está estrictamente limitado, puede redefinir qué derechos existen y cuáles no, puede quitarlos en nombre del “bien común”, o puede tratar a las personas como medios, no como fines. Limitar al gobierno es la forma de proteger derechos naturales.

La ley debe gobernar, no los hombres
El gobierno limitado implica: constitución escrita, separación de poderes, Estado de derecho, límites claros a la acción estatal. La idea es evitar que la voluntad del gobernante, una mayoría circunstancial o una élite política, puedan imponerse arbitrariamente.

Sin límites legales, el poder se vuelve personal y caprichoso. De allí las dictaduras y las tiranías.

El orden social puede surgir sin control central
Los liberales clásicos creemos que la cooperación social, el mercado, las normas morales y las tradiciones pueden generar orden espontáneo sin planificación estatal.

Un Estado grande no sólo no es necesario, sino que distorsiona incentivos, reduce responsabilidad individual y reemplaza decisiones libres por coerción.

Gobierno limitado significa dejar espacio a la sociedad civil.

La historia muestra que el poder sin frenos degenera
El liberalismo clásico nació como reacción a las monarquías absolutas, a los Estados confesionales, al mercantilismo y a los privilegios otorgados por el poder.

La lección histórica es clara: las libertades no se pierden de golpe, sino por expansión gradual del poder. En Venezuela ya lo vivimos y nuestra reconstrucción nos exige impedir que repitamos el error de los socialistas anteriores al chavismo. Nunca más un Estado omnipotente.

Fuente: PanamPost

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