La ONU critica la operación de EE.UU. en Venezuela y Washington defiende su legalidad

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La mayoría de los países que intervinieron en la reunión de urgencia que celebró este lunes el Consejo de Seguridad de la ONU condenaron la operación militar de Estados Unidos en Venezuela y la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, mientras que Argentina la respaldó y otras naciones se limitaron a pedir respeto a la soberanía y una transición pacífica. Washington, impermeable a las críticas, aseguró que no se trató de un acto de guerra sino de una acción “necesaria y legítima”.

Estados Unidos “pisoteó la soberanía venezolana”
El representante ruso ante la ONU, Vasily Nebenzya, calificó la acción estadounidense como una “operación criminal” y un “acto de agresión” que, a su juicio, vulnera principios fundamentales del sistema multilateral. Según Moscú, Washington aplicó de manera “selectiva” el llamado orden internacional basado en reglas, en función de sus intereses políticos, con consecuencias negativas para la estabilidad global.

Rusia sostuvo que la intervención persigue objetivos “ilegítimos”, entre ellos el control de los recursos naturales venezolanos y la reafirmación de la hegemonía estadounidense en América latina. En ese marco, Nebenzya denunció un nuevo ciclo de “neocolonialismo e imperialismo” que fue “repetidamente condenado” por los pueblos de la región, y advirtió que tolerar este tipo de acciones implicaría avalar violaciones graves del derecho internacional. Moscú reclamó la liberación inmediata de Maduro y Flores y pidió que el episodio sea evaluado por los mecanismos legales internacionales y multilaterales.

Por otra parte, el representante ruso criticó que Estados Unidos se haya proclamado “juez supremo capaz de invadir países, designar culpables y aplicar castigos sin respetar la soberanía ni el principio de no intervención”. En ese sentido, llamó a los Estados miembros a “reflexionar” sobre la necesidad de que Washington respete no solo el derecho internacional, sino también su propia Constitución.

China se expresó en una línea similar. El representante adjunto ante la ONU, Sun Lei, afirmó que Estados Unidos “pisoteó la soberanía venezolana y sus derechos e intereses legítimos“, al tiempo que calificó la operación como un acto unilateral que viola los principios básicos de la Carta de la ONU. Beijing advirtió que el uso de la fuerza representa un riesgo para la paz y la estabilidad regional en América latina y el Caribe y debilita la credibilidad del sistema multilateral. “La situación en Venezuela debe ser abordada mediante los mecanismos legales y multilaterales competentes“, afirmó.

Durante su intervención, China insistió en que ningún país puede erigirse en “policía del mundo” ni en juez internacional, y reiteró que la única vía legítima para resolver conflictos es el diálogo y la negociación en el marco de Naciones Unidas. También subrayó que su cooperación energética con Venezuela debe ser respetada y que protegerá sus intereses conforme al derecho internacional.

Condena (casi) unilateral
La reunión de urgencia del Consejo dedicada a tratar la situación en Venezuela fue impulsada por Colombia y contó con el respaldo explícito de Rusia y China. En ese ámbito, Venezuela denunció una “violación flagrante” de la Carta de la ONU y exigió la liberación y el retorno de Maduro. El embajador venezolano ante la ONU, Samuel Moncada, calificó la acción estadounidense como un ataque armado ilegítimo, con bombardeos, víctimas civiles y militares y destrucción de infraestructura, y alertó que normalizar estos hechos “erosiona los fundamentos del sistema de seguridad colectiva”.

En el plano regional, varias delegaciones latinoamericanas expresaron su condena al uso de la fuerza. México advirtió que la agresión militar pone en “grave riesgo” la estabilidad política y la seguridad de América latina y el Caribe, y criticó la ineficacia de la ONU para contener los abusos de las hegemonías. Colombia comparó la operación con “los peores momentos de injerencia” en la historia regional y ofreció su mediación para evitar una escalada mayor.

Cuba calificó el ataque como un acto “bárbaro” y acusó a Estados Unidos de buscar imponer un gobierno funcional a sus intereses, en particular el acceso a los recursos naturales. Por su parte, Nicaragua reclamó la liberación inmediata de Maduro y reafirmó el principio de América Latina y el Caribe como zona de paz.

Otros países de la región, como Brasil y Chile, se limitaron a condenar la operación militar estadounidense. El embajador brasileño, Sérgio Danese, condenó la “intervención armada” en territorio venezolano y dijo que no cree que la solución a la crisis en el país radique en “la construcción de protectorados” sino de “soluciones que respeten la autodeterminación del pueblo” de Venezuela.

En contraste, países como Argentina y Paraguay expresaron su apoyo a la captura de Maduro. El embajador argentino ante la ONU sostuvo que el gobierno de Javier Milei valora la decisión de Washington y consideró que el mandatario venezolano constituía una amenaza para la región, vinculándolo al narcotráfico y al crimen organizado. Por su parte, Estados Unidos defendió la operación como una “acción policial” contra un “narcoterrorista”, negó que se trate de una ocupación y afirmó que no permitirá que los recursos energéticos venezolanos queden bajo control de sus adversarios.

Desde la Secretaría General de la ONU, António Guterres manifestó su preocupación por la falta de respeto al derecho internacional y por el precedente que podría sentar la intervención. En un mensaje leído ante el Consejo, exhortó a respetar la soberanía, la integridad territorial y la independencia política de los Estados, y llamó a evitar una escalada que podría hundir a la región en un conflicto.

Fuente: Página12

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