
Bolsonaro, en sus horas más difíciles: “Me acusan de un crimen que jamás cometí”
MUNDO - BRASIL



Las próximas horas son cruciales para el expresidente de Brasil Jair Bolsonaro. En cualquier momento, la primera sala del Supremo Tribunal Federal (STF) anunciará si hay elementos suficientes para iniciar un proceso penal en su contra y otros 34 acusados vinculados a su gestión, por rebelión, abolición violenta del Estado democrático de Derecho, golpe de Estado y asociación ilícita. El fallo a favor de sentarlo en el banquillo es casi una realidad.


La decisión sobre el destino legal del exmandatario parece cantada, considerando que los cinco los magistrados de la Corte que determinarán el rumbo de la querella presentada por la Policía Federal tienen vínculos políticos e ideológicos con el actual jefe de Estado, Luiz Inácio Lula da Silva. En la denuncia se le acusa a Bolsonaro de, supuestamente, liderar una organización criminal para impedir la investidura del presidente en 2022, divulga La Gaceta de la Iberosfera.
Los nombres de los jueces son bien conocidos: Alexandre de Moraes, Flávio Dino, Carmen Lúcia Rocha, Luiz Fux y Cristiano Zanin. De Moraes es reconocido como un aliado de la izquierda, mientras que Dino fue ministro de Justicia durante el gobierno de Lula desempeñó un papel clave su liberaciónde la cárcel. El voto de Rocha no genera controversia, al igual que el de Fux, ya que ambos llegaron a la Corte Suprema impulsados por figuras de izquierda: Rocha fue nombrada por Lula y Fux fue designado por Dilma Rousseff.
Tensión en Brasilia
En las manos de este panel de jueces reposa el paradero del litigio que impulsa la Fiscalía, con un informe de al menos 900 páginas. La tensión sobre el dictamen mantiene la sede del tribunal en Brasilia reforzada con mayor presencia policial en los accesos.
Si el panel del Supremo Tribunal Supremo acepta la acusación, Bolsonaro inmediatamente se convertirá en un acusado en un caso penal, el cual abrirá el camino a los jueces para recopilar nuevas pruebas del “complot” para, presuntamente, envenenar a Lula y anular los resultados de los comicios que perdió.
Según la acusación, la supuesta trama propició la actuación violenta por parte de seguidores de Bolsonaro en las sedes del Supremo, el Congreso y la Presidencia el pasado 8 de enero de 2023, pocos días después de la toma de posesión de Lula.
Tribunal sin independencia
Aunque la posición de los jueces no es un secreto, el Supremo Tribunal Federal de Brasil rechazó las acusaciones de incompatibilidad y falta de independencia hecha por la defensa de Bolsonaro, así como la del exministro de Defensa, Walter Braga Netto y el general en la reserva Mario Fernandes, quienes también están imputados.
Según el presidente del tribunal, Luís Roberto Barroso, la defensa del exmandatario no ha logrado «una demostración clara, objetiva y específica» que evidenciará parcialidad por parte de los jueces.
Bolsonaro lo rebate. Mediante un mensaje emitido por TV Globo sostuvo que el proceso «se trata de la mayor persecución político-judicial de la historia de Brasil», motivado por «inconfesables deseos» y «claros intereses».
En ese sentido, recalca su inocencia: “Me acusan de un crimen que jamás cometí”. ¿Con qué fin estaría planteada esta red de acusaciones en su contra? Enfrentarlo a una posible condena de 40 años en la cárcel y evitar con ello su postulación a las presidenciales de 2026, pese a estar ya inhabilitado para aspirar a cargos públicos hasta 2030.
Fuente: PanamPost



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